Hoy que me toca estar contratando personal para desarrollar proyectos en la empresa donde trabajo me percato de lo elocuente que se ha vuelto nuestra sociedad al imponer formalidad a los títulos. Nos sentimos superiores al escalar la pirámide empresarial o al obtener/comprar un título otorgado por una institución.
Por ser ingenieros, licenciados, maestros etc. creemos que el título es sinónimo de predominar y ser alguien importante. No sirve de nada un título si nunca has logrado algo, fracasado o ganado, muchos expertos en grandes empresas se hacen aunque no quieran, por la necesidad.
Diario trabajo con gente que tiene experiencia de 5, 12 hasta 19 años en una empresa ingenieril de las mejores del mundo, el problema es que ellos no cuentan con ese título que los certifica como una persona con capacidad, ellos son los que mantienen la mayoría de este tipo de empresas, su capacidad para resolver problemas es mayor que la de un maestro. Ellos han estado en contacto con la práctica más tiempo que un ingeniero/licenciado.
Si tomamos en cuenta la teoría de Malcolm Gladwell sobre las 10mil horas, estas personas son unos especialistas en su área aunque no tengan un título, lo desagradable de esta situación, es que no son tratados ni reconocidos como se lo merecen, en cambio, la mayoría de los graduados no han trabajado, no han logrado nada y exigen ser tratados como príncipes.
A todos aquellos que todavía sigue estudiando les recomiendo que lo antes posible vayan probándose en sociedad, y el día que cuentes con un equipo de trabajo los cuales no cuenten con ningún título universitario, ni siquiera de preparatoria, te reto a que los tomes en cuenta, al fin y al cabo ellos sabrán más que tú.
La mayoría menosprecia al personal que no cuenta con un título, ya que por ser “inferiores” no saben, pero ten en cuenta que ellos serán los únicos que te harán crecer como líder y como persona.
“Un título no sirve hasta que eres probado ante la sociedad” – Nelson Mandela.